
Secretary of State Marco Rubio announced late Friday that the U.S. has revoked the visas of Brazilian Supreme Court Justice Alexandre de Moraes, several of his judicial allies, and their immediate family members in response to what he described as a “political witch hunt” targeting former Brazilian President Jair Bolsonaro.
“[President Trump] made clear that his administration will hold accountable foreign nationals who are responsible for censorship of protected expression in the United States,” said Rubio, who is also serving as President Trump’s national security adviser.
“Brazilian Supreme Federal Court Justice Alexandre de Moraes’s political witch hunt against Jair Bolsonaro created a persecution and censorship complex so sweeping that it not only violates basic rights of Brazilians, but also extends beyond Brazil’s shores to target Americans,” Rubio continued.
“I have therefore ordered visa revocations for Moraes and his allies on the court, as well as their immediate family members effective immediately,” he noted further.
The secretary of state’s announcement came hours after Brazil’s highest court issued restraining orders and search warrants against former President Jair Bolsonaro, barring him from contacting foreign officials. Authorities also placed an ankle monitor on Bolsonaro and conducted a police raid on his residence, The Hill reported.
In a ruling issued Friday, Justice Alexandre de Moraes barred former President Jair Bolsonaro—who was charged last year with attempting to overturn Brazil’s 2022 election—from using social media. Moraes cited concerns that Bolsonaro might try to flee the country, a claim the former president has denied.
Just days earlier, President Trump increased pressure on Brazil by threatening to impose a 50 percent tariff on all imports from the country in response to the ongoing prosecution of Bolsonaro over election fraud allegations.
“I feel supreme humiliation,” the former leader told Reuters in a recent interview. “I am 70 years old, I was president of the republic for four years.”
Bolsonaro and several of his allies, who contend the charges are politically motivated, were indicted in February over an alleged “coup” attempt and efforts to remain in power following his 2022 election loss to current President Luiz Inácio Lula da Silva.
He has also been banned from running for public office until 2030, The Hill added.
Meanwhile, Venezuela on Friday released 10 jailed U.S. citizens and permanent residents in a deal that secured the return of dozens of migrants previously deported by the United States to El Salvador under the Trump administration’s immigration crackdown, officials confirmed.
The three-nation agreement marks a diplomatic win for Venezuelan President Nicolás Maduro, advances President Donald Trump’s effort to repatriate Americans imprisoned overseas, and delivers on a prisoner swap proposal initiated months ago by Salvadoran President Nayib Bukele, The Associated Press reported.
“Every wrongfully detained American in Venezuela is now free and back in our homeland,” Rubio said in a statement in which he thanked Bukele, a Trump ally.
Bukele said his country had handed over all the Venezuelan nationals in its custody. Maduro described Friday as “a day of blessings and good news for Venezuela.” He called it “the perfect day for Venezuela.”
At the heart of the deal are more than 250 Venezuelan migrants who were released by El Salvador after being held in its notorious mega-prison, the Terrorism Confinement Center (CECOT).
In March, El Salvador agreed to a $6 million payment from the Trump administration to detain the migrants, most of whom had been accused of having ties to the violent Tren de Aragua street gang.
The arrangement sparked immediate backlash after Trump invoked the 18th-century Alien Enemies Act to expedite their removal, leading to a high-profile legal battle that eventually reached the U.S. Supreme Court.
Kennedy Inicia una Investigación Nacional sobre Fraude Electoral: “¡La Carrera a la Alcaldía de Nueva York Fue un Robo de 1.4 Millones de Votos!”
El senador John Neely Kennedy ha sacudido los cimientos de la política estadounidense al presentar una investigación nacional sobre el presunto fraude electoral en la carrera por la alcaldía de Nueva York. En una intervención cargada de furia e indignación, Kennedy denunció un robo masivo de votos, acusando a los implicados de manipular los resultados de las elecciones a través de una operación altamente sofisticada.
Un Escándalo Inesperado
Con una carpeta roja sangre en mano, etiquetada como “FRAUDE EN NYC – 1.4 MILLONES DE VOTOS FANTASMA”, Kennedy entró al recinto con la fuerza de un huracán. En lugar de simplemente informar, explotó contra los responsables. En su intervención, denunció la existencia de “1.4 millones de votos falsos”, todos con la misma hora estampada: “3:14 a.m.” Esta precisión, lejos de ser una simple coincidencia, sugiere la existencia de una estrategia bien organizada detrás del fraude.
Evidencia Incontrovertible
Kennedy no se detuvo en las acusaciones. Según el senador, la misma impresora, tinta y huella digital rastreada hasta un almacén conocido como DRUM, que casualmente se incendió la misma noche, son los elementos que vinculan estos votos falsificados a la manipulación electoral. Además, mencionó la presencia de imágenes de Starlink que mostraban tres camiones U-Haul descargando votos en la madrugada, algo que, según él, refuerza la gravedad del fraude.
El Enfrentamiento con Zohran Mamdani
En un giro dramático, Kennedy señaló directamente a Zohran Mamdani, el contendiente en la carrera por la alcaldía de Nueva York, y acusó abiertamente a este de ser el responsable del robo. “¡Lo robaste, arresten a ese hombre ahora!”, exclamó Kennedy ante una sala llena de tensión. Según el senador, Mamdani habría ganado por 2,184 votos, exactamente la misma cifra que los votos fantasmas, lo que levanta serias dudas sobre la legitimidad de los resultados.
La acusación no se detuvo ahí. Kennedy también reveló que se había encontrado un posible vínculo entre el dinero sucio y el Fondo de Unidad y Justicia, señalando $100,000 relacionados con cascarones de CAIR, lo que agrega una capa de corrupción al escándalo electoral. “Máxima condena, prisión federal. Sin acuerdo, sin piedad”, sentenció Kennedy, haciendo eco de un sentimiento generalizado de que este tipo de fraude no puede quedar impune.
El Impacto en la Opinión Pública
La intervención de Kennedy provocó una explosión de reacciones en la sala. Mientras Mamdani era rápidamente derribado por el Servicio Secreto, AOC (Alexandria Ocasio-Cortez) no tardó en gritar “¡RACISTA!” en un intento de descalificar a Kennedy. Sin embargo, el senador replicó de manera tajante: “Cariño, racista es robarse NYC mientras te escondes detrás del fondo fiduciario de papá”. Un comentario que, lejos de ser un ataque personal, parecía señalar las profundas conexiones familiares y financieras de Mamdani con la élite política.
La Respuesta del FBI y el Recuento de Votos
A la mañana siguiente, la Fiscal General Pam Bondi ofreció declaraciones en Fox, confirmando que el FBI había lanzado un operativo en Queens con 112 agentes. Según Bondi, los agentes estaban asaltando seis lugares clave en busca de pruebas del fraude electoral, y la captura de Mamdani parecía inminente. “Primero los votos. Mamdani esposado al amanecer”, aseguró Bondi.
La tensión creció aún más cuando el hashtag #KennedySeñalaAMamdani alcanzó 789 millones de publicaciones en solo 43 minutos, convirtiéndose en un fenómeno viral. En paralelo, la plataforma de redes sociales Truth Social, respaldada por Donald Trump, reaccionó ante la revelación de Kennedy con un contundente mensaje: “KENNEDY ACABA DE EXPONER EL ROBO SOCIALISTA—¡ENCIÉRRENLO!”
El Giro Final: La Carpeta Roja Como Prueba Irrefutable
El momento culminante de la intervención fue la presentación de la “carpeta roja”, un documento que, según Kennedy, contiene toda la evidencia del fraude. Aunque el contenido exacto de la carpeta no fue divulgado de inmediato, las especulaciones sobre su contenido han provocado una oleada de análisis en los medios y en las redes sociales.
Lo que parecía ser una victoria sorprendente para Mamdani ha dado un giro inesperado. El recontado de votos está ahora en proceso, y las probabilidades de que el resultado original se mantenga intacto parecen cada vez más inciertas. Los acusados enfrentan ahora la posibilidad de ver sus nombres relacionados con uno de los escándalos electorales más grandes de la historia reciente.
Conclusión
El caso del fraude electoral en la carrera por la alcaldía de Nueva York ha sacudido las bases del sistema democrático estadounidense. A medida que la investigación avanza, las preguntas sobre la legitimidad de las elecciones y la posibilidad de corrupción a gran escala siguen siendo el tema central de debate en los medios de comunicación y entre la opinión pública. Mientras tanto, Kennedy ha dejado claro que no descansará hasta que se haga justicia, y que las elecciones de Nueva York no pueden quedar marcadas por el fraude.